21 de abril de 2014

Compañía Inmobiliaria Metropolitana (y II)

 
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Hasta ahora, todas las construcciones que había levantado la Compañía Inmobiliaria Metropolitana estaban enclavadas en la propia avenida de la Reina Victoria y calles adyacentes, como en la calle de Federico Rubio y Gali o en la calle del General Ibáñez de Ibero, pero continuando su labor de fomentar el desarrollo y engrandecimiento de la capital tras la devastación causada por la Guerra Civil, se proponen construir en el centro de Madrid un inmueble que esté en consonancia con la importancia que está adquiriendo la Compañía. 

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Compran en condiciones que "juzgan convenientes" un lote de terrenos que forman uno de los solares mas importantes del centro de la capital con fachadas a la Gran Vía de José Antonio, calle Ancha de San Bernardo y calle de Isabel la Católica. Consta dicho solar de una superficie total de 5.216 metros cuadrados y una línea de fachadas de 257 metros lineales, de los cuales 136 metros corresponden a la avenida de José Antonio. 

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En esta importante arteria madrileña no existe ningún edificio que cuente con esta longitud de fachada. Sobre este terreno la Compañía proyecta edificar un gran inmueble en donde se dispondrá de un considerable número de viviendas de diferentes tipos y rentas, oficinas y despachos, un hotel, un teatro, una sala de exposiciones, comercios, almacenes con acceso directo para camiones, aparcamientos en el segundo sótano y restaurantes en las sucesivas terrazas escalonadas del edificio. 

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El porvenir mercantil al que está llamada a adquirir esta zona de Madrid y la organización que ya posee la Compañía, invitan a ésta a convocar otra Junta general extraordinaria de accionistas el 29 de marzo de 1944 para proponer otra ampliación de capital social en otros veinticuatro millones de pesetas distribuidos en cuarenta y ocho mil acciones por un valor de quinientas pesetas nominales cada una que serán desembolsadas escalonadamente “a medida que la marcha de las obras lo exija”

 
M@driz hacia arriba©2006-2014 | Manuel Romo

14 de abril de 2014

Compañía Inmobiliaria Metropolitana (I)

 
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Acogiéndose a una ley especial de 7 de julio de 1934, llamada del Paro, se constituye en marzo de 1935 la Compañía Inmobiliaria Metropolitana, cuyo objeto social no era otro que la construcción de viviendas, bien para explotarlas directamente mediante arriendo, o bien para cederlas para su venta, ya fuera al contado o a plazos. El capital inicial del que se dispuso entonces fue de un millón de pesetas, distribuido en dos mil acciones de quinientas pesetas cada una. 

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Avenida de la Reina Victoria, 46, 48 y50

Con este capital se llegaron a construir las casas números 46, 48 y 50 de la avenida de la Reina Victoria. Solamente al año siguiente de constituirse la compañía ya amplían capital al doble, o sea, dos millones de pesetas y con éste se comienza la construcción de un moderno edificio que correspondería al número 2 de la calle del General Ibáñez de Ibero. Viéndose obligados a suspender esta última obra en julio de 1936, al estallar la Guerra Civil. 

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General Ibáñez de Ibero, 2

Situadas las cuatro edificaciones acometidas hasta la fecha en zona muy castigada durante la guerra, sufren importantes destrozos, que una vez acabada la contienda, ya en los primeros días de abril de 1939, comienzan las obras de reconstrucción, quedando reparados los cuantiosos desperfectos de las cuatro fincas en febrero de 1940. Durante este mismo año la compañía vuelve a ampliar su capital social, esta vez, a cuatro millones de pesetas con los que no dudan en comenzar inmediatamente la construcción de otros dos inmuebles en la misma zona y que serán: el número 61 de la avenida del Doctor Federico Rubio y Gali y el número 23 de la avenida de la Reina Victoria. 

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Avenida de Reina Victoria, 23

Al año siguiente, en marzo de 1941, en Junta general extraordinaria de accionistas se acuerda la ampliación social de capital a veinticuatro millones de pesetas y se aprueba acometer la construcción de un gran bloque de viviendas también en la avenida de la Reina Victoria. 

Mi más sincero agradecimiento a mi amiga Pilar Codina, que conociendo mi interés por Madrid y por su arquitectura, tuvo a bien obsequiarme con una documentación original de la compañía, fechada en 29 de marzo de 1944.


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3 de marzo de 2014

Institución del Divino Maestro

 
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La Institución del Divino Maestro, cuyo lema es, “Id y enseñad”, es una fundación benéfico-docente que se encuentra ubicada en la calle de San Vicente Ferrer, 82, en el barrio de Universidad, distrito Centro de Madrid. Fue promovida y patrocinada por el Arzobispado de Madrid en el año 1927 y finalmente fundada por el obispo de Madrid-Alcalá, don Leopoldo Eijo y Garay (1878-1963), para internado de estudiantes de Magisterio. 

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Desde el año de 1946 está regentada por la Congregación de Misioneras del Divino Maestro, congregación fundada por el obispo de Orense, D. Francisco Blanco Nájera, más conocido por “Pachico” (1889-1952), y por la religiosa zamorana, Dª Soledad Rodríguez Pérez, más conocida por “Solita” (1904-1965). Actualmente, la institución continua con su labor docente como colegio y residencia de estudiantes, no sólo de Magisterio, sino de todo estudiante universitario que lo solicite.
 
 
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19 de febrero de 2014

Madrid 1910-1935


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La exposición Madrid 1910-1935, pretende ofrecer una visión sobre los cambios operados en la ciudad durante las tres primeras décadas del siglo XX, un Madrid que buscaba convertirse, como cualquier ciudad europea, en una ciudad moderna. Para ello se producen en el interior del casco histórico remodelaciones, ampliaciones y demoliciones que provocarán múltiples debates urbanísticos protagonizados por los técnicos del Ayuntamiento, por higienistas, por ingenieros, por arquitectos y por urbanistas. 

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Esta nueva ciudad al ir creciendo necesitaba comunicar sus cada vez más distantes extremos, modernizar sus transportes, ampliar vías y calles, ensanchar calzadas para dar paso a una maraña circulatoria. Necesitaba también sanear y planificar las nuevas formas de abastecimiento, acordes con el incremento demográfico, sin olvidarse de adornar y embellecer sus plazas y glorietas. Precisaba igualmente canalizar un río de difícil comportamiento hidrológico, aunque para ello las castizas lavanderas tuvieran que decir adiós. Como también centros médicos, atención asistencial, escuelas, bibliotecas y espacios como la Casa de Campo abierta a los madrileños con la llegada de la segunda República. 

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Para esta exposición, el Ayuntamiento de Madrid se sirve, en su mayor parte, del material del Servicio Fotográfico Municipal, servicio creado en 1914, para dejar constancia de todos estos cambios, incluyendo imágenes de fiestas, procesiones, verbenas, desfiles y otro tipo de similares eventos, donde el ciudadano se sentía protagonista de las transformaciones de la ciudad y que apenas pudo disfrutar, pues fue fatalmente interrumpido en 1936, con el estallido de la Guerra Civil. Si te gusta Madrid y la fotografía, no te puedes perder: “Madrid 1910-1935, fragmentos visuales, secuencias y contrastes de una ciudad en transformación”, en la sala I del Centro Cultural Conde Duque, del 14 de febrero al 20 de abril. Entrada libre.
 
 
Texto de la gráfica y fotos de la exposición.
Madridpolis©2013 | Manuel Romo