8 de febrero de 2012

Reflejos en Madrid

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Esta es la particular visión de M@driz hacia arriba, de un Madrid visto a través de sus reflejos. Una visión de la ciudad de manera distinta a como lo hacemos habitualmente. 

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Sí, ya sé que la idea es tan antigua como la fascinación por la vida al otro lado del espejo, pero ha sido irrefrenable el deseo de “reflejar las cosas reflejadas”, que nos hacen ver todas las imágenes de una forma un tanto mágicas y misteriosas. 

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Una serie de imágenes en las que Madrid aparece caleidoscópica, rota, fragmentada, deforme o vuelta del revés y también invertidas a propósito para enfatizar aún más esa realidad ya alterada por el propio reflejo. 

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Tras las superficies de los objetos existe otra ciudad, otro Madrid y estas superficies funcionan como un especie de tablero expositivo en el que se reflejan las arquitecturas de una manera precisa a la vez que distinta. 

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La nítida superficie de algunos objetos mezclada con la límpida luz de determinados días del otoño y del invierno, suelen ser perfectas para este tipo de divertimento óptico. 

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Los reflejos en multitud de soportes como el agua de charcos y estanques, en fachadas de edificios de acero y cristal, en parabrisas y carrocerías de vehículos, nos hacen descubrir un mundo de fantasía, una ciudad de una forma un tanto irreal, la mayoría de las veces deformada. 

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He aprovechado mis incansables paseos por Madrid para captar esos reflejos, esa distorsionada realidad pero siempre reflejada, con los edificios y los cielos de la bullente ciudad de Madrid como escenario de fondo. Espero que os guste. 


M@driz hacia arriba©2012 | Manuel Romo

30 de enero de 2012

Tribunal de Cuentas del Reino

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La sede del Tribunal de Cuentas está situada en la calle de Fuencarral, número 81, frente al antiguo Hospicio, hoy Museo de Historia. La manzana en la que se encuentra el edificio se abre en su fachada principal a la calle de Fuencarral, y la fachada y puerta posterior se asoman a la Corredera Baja de San Pablo, estando los laterales situados en las calles de la Palma y de San Vicente Ferrer. 

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Reinando Juan II (1406-1454), es cuando se otorgan las primeras ordenanzas para los Contadores Mayores de Cuentas, y es Don Álvaro de Luna, Condestable de Castilla, el que incita al Rey para que se promulguen normas ante las dificultades para la recaudación de tributos y la ordenación de las cuentas. Cuando la Corte se traslada a Madrid en 1561, los Consejos y Audiencias, se instalan en la primera planta del Real Alcázar, junto a la Casa del Tesoro y frente al Consejo de Indias. Cuando el Conde de Aranda pasa a ocupar la Presidencia del Consejo de Castilla en 1776, éste compra una posada propiedad de la viuda del Tesorero Real, VIII duque de Uceda, en la calle de Fuencarral para construir su palacio. 

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La Casa Palacio del Conde de Aranda, sita en la manzana 350 de Madrid, fue comprada por Fernando VII para convertirlo en Cuartel de Guardias Reales y alojar en él a las Guardias Walonas, que tras ser derribado por encontrarse en ruinas, en su solar, se encarga en 1860 la construcción de la sede del Tribunal de Cuentas a D. Francisco Jareño y Alarcón, arquitecto isabelino, académico de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, profesor y catedrático de Historia del Arte. Jareño en contra del clasicismo convencional tan frecuente en las construcciones institucionales de su tiempo y frente a los habituales frontones y columnas, opta por un edificio en el que resalten unos volúmenes limpios y una presencia compacta del muro con elementos decorativos de gran sobriedad, acentuándose aún más ese carácter en las fachadas laterales. 

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Jareño proyecta un edificio de planta cuadrangular, cerrado sobre un amplio patio interior, en torno al cual se distribuyen las distintas dependencias. Consta actualmente de cinco plantas en lugar de las cuatro de las que originalmente constaba en 1865, siendo el último piso un añadido de mediados del siglo XX. La fachada del edificio es de ladrillo rojo visto y granito, que unido al estilo neogriego del friso con hojas dóricas, añade en el frontal, en lugar del aderezo neoclásico en los dinteles de las ventanas, unas originales coronas, leones y castillos. 

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El término Contador Mayor de Cuentas se venía aplicando desde mediados del siglo XIV. Se llamó Tribunal de Cuentas del Reino desde 1851. Durante el periodo de 1871 a 1873 pasa a llamarse Tribunal de Cuentas de la Nación. Desde esa fecha se recupera el nombre de Tribunal de Cuentas del Reino hasta el año 1924 en que se denominó Tribunal Supremo de la Hacienda Pública e Intervención General. En 1930 se vuelve a llamar Tribunal de Cuentas del Reino y en el año 1931 Tribunal de Cuentas de la República. En 1940 se llama de nuevo Tribunal de Cuentas, aunque desde 1953 alterna este título con el de Tribunal de Cuentas del Reino, nombre que pasa a ostentar desde 1961. 

Fuente: www.tcu.es, “Archivo Histórico Nacional”.
M@driz hacia arriba©2012 | Manuel Romo

23 de enero de 2012

Círculo de la Unión Mercantil e Industrial


El edificio se encuentra ubicado en el número veinticuatro de la Gran Vía. En 1918 los arquitectos, y hermanos, Joaquín y Luis Sainz de los Terreros ganaron el concurso público que había convocado el Círculo de la Unión Mercantil e Industrial para la construcción de su nueva sede social en la reciente Gran Vía madrileña.
Su proyecto consistía en un edificio multifuncional, en línea con el tipo de composiciones arquitectónicas de la época y de la zona, donde pudieran desarrollarse espaciosamente y con total comodidad las variadas actividades de dicho Círculo, al mismo tiempo que se disponían algunas áreas del inmueble para lujosas viviendas de alquiler y para locales comerciales. 

Este edificio consta de ocho plantas, incluyendo los sótanos y fue construido entre los años de 1919 y 1924. Está organizado en torno a un patio central cuadrangular de grandes dimensiones y los elementos decorativos tanto del patio como de la fachada se inspiran en elementos artísticos del renacimiento y del plateresco español. De hecho, la crestería del piso superior, compuesta por una sucesión de arcos de medio punto, recuerdan el Palacio de Monterrey de Salamanca.
Las dependencias del Círculo se distribuyeron entre el sótano donde se encontraban la sala de esgrima y el gimnasio; la planta de entresuelo que alojaban las salas de tertulia, de lectura y el comedor; la planta principal con un gran salón, despachos y oficinas; y la terraza con varios comedores y merenderos estivales.

Los locales comerciales y las tiendas se dispusieron en la parte exterior del entresuelo y la planta baja, mientras que las viviendas de alquiler se situaron a partir de la segunda planta. Los inquilinos de estas viviendas contaban con una entrada exclusiva que se efectuaba por el número dos de la calle de Hortaleza, entrada muy diferente a la entrada monumental que se había proyectado para el acceso al Círculo por la Gran Vía.
Esta última está compuesta por un arco de medio punto de notables dimensiones que da paso a un gran hall encolumnado, de forma similar a las entradas que solían tener algunos palacios del siglo XVIII. Cabe destacar la rotonda del edificio rematada por una cúpula muy apuntada y cubierta de pizarra que prolonga visualmente la esquina de ambas calles. 

Fuentes: "Urbanity", "Postales Antiguas de Madrid" de Ediciones La Librería, ", "Ayuntamiento de Madrid", "Sociedad Española de Librería".
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18 de enero de 2012

San Antón en Madrid


Las mascotas celebraron ayer, 17 de enero, el día de su patrón San Antón, un santo con mucha devoción y tradición entre los madrileños, en la iglesia de su propio nombre, situada en la calle de Hortaleza número 63. 
Como es habitual se despacharon los tradicionales panecillos o bollos del santo desde la sacristía, a la que se accede a través de una puerta situada casi en la esquina con la calle de la Farmacia. 

Según manda la tradición, después de bendecir a los animales, los dueños compran los panecillos elaborados con una fórmula “secreta” que los mantiene tiernos durante bastante tiempo.
Dichos panecillos deben guardarse junto a una moneda dentro de un armario durante un año.
El vendedor, Delfín, explicaba que es un bollo que se viene haciendo desde hace más de 100 años y que al que se los lleva, el santo le dará salud y dinero durante todo el año.
Por su parte, el párroco de la Iglesia decía que San Antón no sufre la crisis de fe, prueba de ello es que cada año acudía más gente.

Como es habitual, cientos de personas se han acercado durante los tres días que ha durado la celebración (15, 16 y 17) para que sus mascotas recibieran la bendición del santo. 
Por la tarde se ha celebrado la tradicional romería, que salió de la calle de Hortaleza y dio las también tradicionales dos vueltas al recorrido programado, que discurría por la calle de Hortaleza, Travesía de San Mateo, calle de Fuencarral y Hernán Cortés, y que este año ha contado con la participación especial del Escuadrón a Caballo de la Policía Municipal, las Unidades Caninas de la Policía Municipal y de la Guardia Civil y perros guía de la ONCE. 


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9 de enero de 2012

Casino Militar


El Casino Militar originariamente fue creado como Centro del Ejército y de la Armada, que es como realmente se llama. Está situado en el número trece de la Gran Vía y fue construido entre los años de 1914 y 1916 por el arquitecto Eduardo Sánchez Eznarriaga (1870-1924), que asumió la ejecución de las obras por sólo 639.000 pesetas.

El proyecto se levantó sobre un solar de forma trapezoidal y constaba de planta sótano para sala de tiro al blanco; semisótano para sala de esgrima, gimnasio con vestuario, guardarropa, duchas, peluquería y limpiabotas. Planta baja elevada sobre la calle para proporcionar luz y ventilación a las plantas inferiores y "colocar el primer piso y sus balcones a altura suficiente para que no sea registrado su interior desde la calle", portería, vestíbulo, ascensores, sala de ajedrez, y gran hall central con tribuna de oradores, todo cubierto por una espléndida vidriera emplomada de la casa Maumejean, y rodeado por salones de tertulia y tresillo. 

La planta principal constaba de vestíbulo, billares, salón de recreos, rotonda, y despacho de profesores. Piso primero con comedor para ochenta comensales, sala de fumar, office y aulas para clases de matemáticas e idiomas. Segundo piso con biblioteca de doble altura rodeada por galería alta, depósito de libros y archivo, salas de escritorio, despacho del bibliotecario, y clase de dibujo para sesenta alumnos. Tercer piso para sala de juntas, despachos del presidente, secretario, tesorero-contador, caja, oficinas, y cocina con repostería, despensa, fregadero, almacén, comedor del personal y despacho del adjudicatario. 

Y finalmente, el piso cuarto con terrazas útiles para comedor de verano, con office, pequeño comedor en el torreón, y una vivienda para un mozo que incluía cocina, comedor, salita, dos dormitorios y aseo. Completábanse estos servicios del edificio con guardarropas, locutorios, estanco, lavabos, urinarios, aseos, montacargas, montaplatos, etc. Toda la fachada de la planta baja se resuelve mediante arcos carapaneles; la planta principal a Gran Vía con un balcón con puertas en arco de medio punto y antepecho abalaustrado, mientras que la que da a la calle del Clavel consta de un mirador rematado en sus extremos por vidrieras de hierro y cristal ejecutadas también por Maumejean. 

El primer piso presenta balcón con barandilla de forja y pasos en arco con tímpanos decorados; el segundo tiene ventanas adinteladas que se enlazan perimetralmente con las del piso superior rematadas por arcos rebajados que ondulan la cornisa de remate, salvo en la fachada a Clavel que se prolongan por el tercero por la doble altura de la biblioteca, coronándose con arcos de medio punto con grandes escudos. 

La puerta de entrada en arco abocinado con una marquesina en abanico de "ala de mosca", un balcón abalaustrado volado a la altura del principal, flanqueado por columnas toscanas de doble altura soportando un segundo balcón en el piso tercero, y un torreón de remate coronado por una cubierta abovedada revestida de pizarra. El alzado trasero a Caballero de Gracia es mucho más sencillo con un chaflán que culmina en un gran escudo coronado de España. Rematan el conjunto espléndidas farolas de hierro forjado en paramentos, balcones y terrazas. 

Se respondía así a la imposición de la época de que las fachadas fuesen de "sobria, decorosa y económica construcción". Fue inaugurado por el rey Alfonso XIII, participando en los Premios del Ayuntamiento para los mejores edificios terminados en ese año, obteniendo la "primera de las menciones honoríficas otorgadas". En 1944, se eliminó el salón de ajedrez de la planta baja para crear un local comercial abierto a la Gran Vía. 

Agradecimientos a: "Urbanity", "Postales Antiguas de Madrid" de Ediciones La Librería, "Ayuntamiento de Madrid", "Archivo Histórico Regional", "Viejo Madrid", "Sociedad Española de Librería", "Museo de Historia", “Monumenta Madrid”. 

M@driz hacia arriba©2012 | Manuel Romo